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CARMEN RIOFRÍO

By: | Tags: | Comments: 0 | junio 12th, 2020

Mi pesadilla empezó la noche del 27 de marzo de 2019. De pronto sentí un dolor intenso en el lado izquierdo de mi pecho. Pensé que era un pre infarto porque en días anteriores me había recibido la noticia de que mi corazón estaba enfermo. Con las yemas de mis dedos empecé a tocar mi pecho y para sorpresa descubrí un abultamiento extraño. Me asusté mucho y conversé de inmediato con mi esposo y mis hijos, quienes se pusieron de acuerdo para llevarme a una clínica privada en Guayaquil donde me retiraron el tumor con una cirugía. Con el resultado de la Biopsia y en un lugar extraño, el oncólogo privado me informó que padecía un cáncer agresivo de mama y ganglios, recomendándome que me siga tratando en Guayaquil. Buscando alternativas y una segunda opinión, me dirigí al hospital del IESS desde donde me derivaron a SOLCA Machala. Me dije a mí misma: si voy a morir que sea en mi tierra e iniciamos los trámites que se dieron de forma inmediata entre el mencionado hospital y el área de Trabajo Social de Solca.
Empecé mi tratamiento con una visita al Cirujano Oncólogo, Dr. Marcos Parra, quien me sugirió practicarme una mastectomía y cirugía de ganglios en una gestión tan rauda que no tuve tiempo ni para llorar. Luego vino la quimioterapia, mi cabello empezó a caer y también aparecieron las reacciones al tratamiento, situación que difícilmente habría superado de no ser por la presencia de Dios en mi vida, mi amorosa Familia y por supuesto del personal médico y de enfermeros que siempre estuvieron apoyándome en SOLCA Machala.
El 6 de enero de este año, mi Oncóloga Clínica en SOLCA, Dra. Rosa Villacís, me dio la noticia que tanto esperaba: terminé mi última sesión de quimioterapia y siento que le gané la batalla al cáncer. Siempre que puedo, analizo las decisiones que tomé y creo que la mejor fue haber elegido a Solca Machala para realizar mi tratamiento. Porque aquí conocí a mi nueva familia oncológica, mi grupo de amigas denominado “las Chicas del Can… (can por cáncer)”. Gracias Dios porque pusiste en mi vida excelentes profesionales y cuando oro, le pido a Dios que los bendiga mucho. ¡Si yo pude, tú puedes!